El proyecto EUROCAT se fundamenta en la experiencia contrastada de miles de ciudades y decenas de regiones y países que en los últimos cien años han puesto en marcha con éxito diferentes modalidades de monedas sociales complementarias o sistemas de crédito mutuo que han beneficiado a empresas, trabajadores, consumidores y administraciones públicas, especialmente en situaciones de crisis económica producida por el ahogamiento del crédito y por la especulación.

Suiza

En Suiza hay una moneda comunitaria, el WIR, que lleva más de 80 años funcionando con éxito para 60.000 empresas, con un volumen equivalente a 3 mil millones de euros, tal como se documenta en este reportaje de la RAI:

Alemania

En Alemania, Baviera, hay una serie de comarcas con el “Regiogeld” o moneda regional, entre las que destaca el Chiemgauer, fundada hace 10 años, con un volumen de 6M €, 600 empresas adheridas y más de 3000 socios.

Brasil

Hay más de 100 bancos de monedas comunitarias en Brasil, destacando el papel del Banco Palmas. Sus operaciones han sido apoyadas a base de acuerdos con la banca pública: Banco do Brasil y Caixa Economica, que avalan algunas líneas de crédito, de modo que muchos de esos bancos comunitarios son también sucursales de la banca pública y reciben el apoyo del Banco Central de Brasil, que los considera instrumentos esenciales de inclusión financiera.

Reino Unido

Hay más de 400 monedas sociales en el Reino Unido, algunas ya famosas como la Bristol Pound.

Cataluña

En Cataluña desde 2009 hay unas 20 monedas complementarias que, más allá de su impacto económico aún limitado, representan un excelente banco de pruebas. Estas monedas se gestionan con la plataforma de monedas sociales CES.

Otras monedas

No podemos olvidarnos de las cripto-monedas, como el Bitcoin, cuya única faceta social consiste en voluntariamente decidir utilizarlas, y sobre las que algunos gobiernos ya se han pronunciado, unos a favor y otros en contra. El advenimiento de este tipo de monedas demuestra que este tipo de práctica, al margen de los bancos, es imparable y se impone la necesidad de analizar sus posibles ventajas e inconvenientes y hacer un uso de las mismas lo más favorable posible a la sociedad.

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